miércoles, 23 de noviembre de 2011

Comer y perder

Estas palabras juntas parecen no tener sentido. Nos hemos acostumbrado a pensar que para perder peso, tenemos que pasar hambre, limitar nuestras calorías, y básicamente pasarlo mal. Comer mucho es simplemente lo contrario, es engordar, acumular grasa y sentirnos "llenitos" (no solo de barriguita, sino en los pantalones también)
La verdad es que pasar hambre simplemente no sirve. Muchos piensan que se quitan la cena y mágicamente los pantalones vuelven a quedar como debe ser, pero la pérdida de peso que se "siente" cuando dejamos de comer, se debe en su mayor parte a deshidratación, es decir falta de agua en tu cuerpo. Una vez que vuelves a ingerir comida sólida, tu cuerpo la absorbe como camello en un oasis.  Y en la mayoría de los casos, el dejar de comer o privarnos algo radicalmente, nos va a llevar a atragantarnos unos días más tarde.
Por eso es tan importante aprender a comer. Saber que lo que nos llevamos a la boca es fundamental para que nuestro cuerpo funcione de manera eficiente, y que si puede ser sabrosa. Hay que quitarse la idea que la comida sana es mala y aburrida y que la cómoda grasosa o chatarra es la única que es sabrosa. Para mantener tu metabolismo completamente encendido lo ideal es hacer de 5 a 6 comidas, compuestas por carbohidratos complejos, proteínas magras y grasas buenas. Y por supuesto, acompañarlo de un buen programa de ejercicio. Y si, tiene que implicar un esfuerzo. Si tu idea de ejercicio es caminar cinco minutos al día, el camino se te hará un poco más difícil de lo que crees.
Lo importante es que pienses que si quieres perder, tienes que comer. No pases hambre, distribuye tus comidas y planifica. Es sólo cuestión de proponérselo y verás que si puedes.


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