jueves, 20 de octubre de 2011

Los kilos del matrimonio

A muchas mujeres les ha pasado. Después de esforzarse meses para ponerse su soñado vestido blanco y quedar de lujo en esas fotos, la vida de casadas no sólo les sumó compañía sino también unos kilitos de más. Quizás entre el estrés de llevar una nueva casa, o que esas comiditas "ricas" que hacías con tu pareja el fin de semana, puedes hacerlas más seguidas (para eso viven juntos ¿no?) y con aquello de todo lo tuyo es mío, y reparticiones en partes equitativas, hasta la comida termina siendo igual para el y para ti.
Según Fitnessmagazine.com, la mujer recién casada puede ganar hasta cinco kilos en un año en comparación con las solteras (ahí tienen, un punto para las que todavía están en la búsqueda de su príncipe azul). También su nivel de ejercicio baja en comparación con la de la chica soltera. Según la publicación, esto se puede deber a ese pequeño descuido que nos damos porque ya no estamos en la "cacería" (otro punto para las solteras). Y al parecer hay un cambio biológico que viene con el compromiso, que puede afectar nuestro peso. Un estudio de la Universidad de Rutgers en New Jersey, donde se escaneó el cerebro de personas "en citas" junto a personas comprometidas, mostró que las primeras se generaban más dopamina que les daba energía, mientras que las segundas segregaban mas oxitocina, la hormona del amor que nos da mas tranquilidad.
Y la verdad es que este síndrome de recién casada no le da sólo a las chicas. Muchos chicos también se echan sus kilos al decir el “si, acepto”. Al parecer, la teoría de “la cacería se acabó” los relaja y les da rienda suelta (En su mente) para comer lo que quieran. Así es mi gato Fanto. Hace años que no anda buscando gatitas, no por compromiso sino por “razones médicas” y miren como quedó:


Ok pero no todo está perdido, hay maneras no sólo de perder esos kilitos de más, sino de hacer de tu matrimonio una "unión saludable". 
No hagan del tiempo juntos "tiempo para comer con diminutivos": Si los dos llegan cansados del trabajo, obvio que van a querer un poco de comida que los reconforte ¿Cierto? Pero no tienen que hacer de ese momento la hora de comer una pastica, un sanduchito, una pizzita (porque juramos que si le ponemos diminutivos no engordan tanto). Hagan de esa hora, el momento de comer sano, con comida que les llene el tanque de la gasolina correcta para descansar la jornada. La mejor opción: proteínas y vegetales.
Hagan actividades físicas juntos: Más allá de las que están obligadas en el contrato matrimonial (no sean mal pensados, hablo de lavar la ropa, barrer, recoger la cocina) inscríbanse en una clase de ejercicios que les guste o salgan a caminar juntos. Esto es perfecto para las parejas donde ambos necesitan de ese empujoncito para hacer ejercicio.
Saca tiempo sólo para ti: Búscalo como sea porque no va a aparecer. Entre tener la casa limpia, cocinar, trabajar, y hacer cosas importantísimas como espiar a tus amigos del colegio en Facebook, tienes que sacar un tiempo para hacer ejercicio. Y tienes que tomarlo como el "tiempo para ti". Velo de la misma manera positiva que hacerte las uñas o ir a la peluquería, que seguramente es una de las actividades que no has desechado así tengas 10 años de matrimonio. Tus ejercicios pueden ser también tu tiempo único y egoísta para ti.
Hagan las compras del mercado juntos: Esto en serio lo hago con mi esposito, hacemos la lista y el domingo vamos al mercado. Lo hacemos el domingo porque hay menos oportunidades de llevarnos a la casa comida maluca y estamos en modo pensar para la semana. Llenamos ese carro de vegetales, pollo, huevos, clara de huevo, atún, avena, pan integral, leche descremada, etc. Otra ventaja de hacerla el domingo, no es sólo que es el único día libre que tenemos, sino que nos evitamos ir en la semana después de la jornada laboral donde además de cansados siempre tenemos hambre y corremos el riesgo de comprar tonterías que no debemos comernos.
Estar los dos sanos  y contentos, también es importante para tener un matrimonio feliz.

Fotos: 1) El magnífico Sr Fanto; 2) Erick y yo después de hacer una sesión de  Insanity juntos  (!Que cuchis!)

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