miércoles, 17 de agosto de 2011

No engordes de manera "inocente"

Más de uno ha pasado por estos momentos. Sentimos que lo tenemos todo bajo control pero aún así, ese rollito sigue fastidiándonos al lado del pantalón y no justamente del lado de afuera. Nos revisamos y preguntamos ¿cómo carrizo llego eso ahí? A veces, de manera casi inconciente, hacemos cosas “inocentes” que nos pueden "ayudar" a ganar unos kilitos. Aquí te enumero algunas, y si este es tu caso, táchalas de tu vida, seguramente de la misma manera podrás tachar el rollito molestoso ese.
Comer frente a la TV: No hablo de sentarte con tu comida bien planificada frente a la TV porque te dio la gana de ver algo mientras comes. Sino cuando uno agarra un monchi, digamos cotufas, y nos comemos un puchito, y otro y otro y de repente, la bolsa desaparece. Si quieres darte un gustito frente a la TV hazlo pero con medida. Sírvete la porción que te vas a comer en un plato chiquito y San Se Acabó.
Tu día libre fue un poco más que 24 horas: O fue una competencia de Man Vs Food. Si andas comiendo finísimo toda la semana, el atosigarte de grasas por espacio de 24 horas no puede traer tampoco cosas buenísimas. Como siempre, disfruta tu día libre pero no te vuelvas loco. La semana que viene vas a tener otro.
Sales a cenar "haciendo dieta": Tus amigos te invitan a cenar y tu te vas con la mentalidad de "sólo voy  a comer pollo y ensalada" y terminas comiéndote todo el pan con ajo de la mesa, la mitad de los macarrones con salsa que pidió una de tus panas y casi todo la ensalada césar que era para cuatro. Si te invitan a una reunión así, disfrútala como tu día libre sin tanto remordimiento. Seguramente hasta comerás menos.
Llegaron las vacaciones: Finísimo todo el mundo necesita descansar. Pero si andas en medio de tu programa de entrenamiento no puedes volverte loco y decidir que también es fiesta alegre en la cocina, o comer todo lo que te aparezca en el camino en el viaje que hagas. Si sales, ve con plan de seguir un mínimo de alimentación dirigida, trata de hacer la mayor cantidad de comidas "buenas" (Que si a ver vamos, son sabrosas) durante el día y disfruta de tus escapadas. Aprovecha para hacer más ejercicio también. Si las vacaciones son en tu casa, pues no hay excusa, a levantarte del sofá y hacer tu rutina!
Comiendo emocionalmente: La mayoría de nosotros nos drogamos o sedamos un poco con comida, en serio. No es que seamos comedores compulsivos pero el comer cosas que nos hacen sentir bien, calma nuestras emociones, como pasa con la mezcla harina y queso, que es más dura que la heroína. Y quizás tenemos un día re malo, y sentimos que es demasiada presión ponernos a pensar en comer bien. Trata de reconocer esos ataques. Antes de entrar en pánico y atacar a la nevera, camina, toma agua, respira o llama a alguien si es necesario. Tú tienes en tus manos y en tu mente el poder de decidir lo que quieres.



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