jueves, 18 de agosto de 2011

La receta mágica

Todos queremos vernos bien, esa es una realidad. No conozco a una persona que diga "yo me quiero ver horrible, cansado, con sobrepeso y fuera de forma". Todos queremos ser la mejor versión de nosotros mismos.
Cuando hablamos de nuestro peso, exactamente de sobrepeso, este no llegó a nuestro cuerpo de la noche a la mañana. Esos kilos de más son años de acumulación, de comidas malas, decisiones erradas y un bojote de "yo empiezo la dieta el lunes". Y cuando ya es muy tarde, empiezan a rondarnos en la mente ideas locas para ver cómo hacemos para sacarnos esos rollitos de la cintura de la noche a la mañana.
Por eso probamos todo ese bojote de dietas locas, pepas, masajes  y tratamientos que nos aseguran que esta vez si vas a adelgazar. Porque queremos la solución rápida, no queremos dejar nuestro estilo de vida y no queremos hacer el trabajo. No hay dieta mágica que funcione, no hay pepa que te quite 10 kilos en 10 días, no hay "rebaja sin hacer ejercicio". Todas las cosas que hacen esas promesas te están mintiendo vilmente, como novio de quinceañera para llegar a segunda base. Si de verdad existiese un producto o técnica maravillosa, rapidísima y que no te haga sudar ni una gota ¿por qué hay tanta gente haciendo dieta?
Tenemos que meternos en nuestra mente que todo requiere esfuerzo. Así como pasaste un buen tiempo poniéndote esos kilos encima, también vas a pasar un tiempo quitándotelos. Lo más importante es que si cambias tu manera de pensar en el camino, esos cambios serán de verdad para toda la vida. Tienes que pensar que comer sano no es comer horrible, ni que hacer ejercicio es una tortura diabólica. Y claro que hay que hacer sacrificios. Quizás pararte más temprano, acostarte más tarde, y no comer sin pensar lo que te llevas a la boca. Es lo mínimo que puedes hacer por tu salud.
Cuando hagas esos cambios en tu mente, vas a tener la mitad de la pelea ganada. Seguro.



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