miércoles, 1 de junio de 2011

¿Cómo eres al comer?

Al igual que te puedes calificar como simpático, huraño, tímido, sociable o ermitaño para “definir” tu personalidad, según la revista Prevention, tus hábitos de comer también encajan en un tipo de personalidad. Las que hablan ellos son las de las personalidades más proclives a salirse de la dieta y al reconocerlas, puedes trabajar en tus fallas, si tu meta es perder peso o mantenerte en tu peso saludable actual. Aquí te coloco las que a mi forma de ver, son las más comunes:
El “fin de semana”: Este es peligroso, y por eso me empeño en decirles “cuidado” a mis traniees con su día libre. Te portas mejor que un monje tibetano de lunes a viernes, pero a penas suena esa alarma del trabajo, como Pedro Picapiedra gritas “Yabababadu” y tu fin de semana de descanso comienza. Y eso quiere decir comerte todo lo que pasa por tu lado, todo lo que “te prohibiste” durante la semana. Terminas ganando todo lo que tanto te costo perder en la semana.
¿Cómo arreglarlo? Según Prevention, permitiéndote ciertos “escapes” de tanto en tanto en la semana. Mi tip personal es aprendiendo a comer. Mientras más interiorices que comidas son las mejores para ti, mejor te van a saber y ni falta te harán las grasas saturadas.
El “bebedor de calorías”: La mayoría de las personas tienen la idea –errada- de que si es liquido, no engorda. En refrescos, jugos, cafecitos y bebidas se toman las mismas calorías que una hallaca (con pan de jamón incluido)
¿Cómo arreglarlo? Empieza a hacer cambios, así sean pequeños. Cambia la leche entera de tu café por leche descremada, ve bajando a la mitad el azúcar a los jugos de fruta (hasta que los pidas sin azúcar), aléjate de las bebidas energéticas, a menos que hayas corrido un maratón y cámbiate a refrescos ligeros en vez de su versión “con plomo”. ¿No te gusta el sabor del refresco ligero? Ya tienes entonces una excusa perfecta para dejar de tomar esa bebida.
El comedor por estrés: Tienes un día de perros en la oficina, peleas con el novio, tus chamos no dejan de llorar y tienes que lavar la ropa. Lo que tienes es ganas de dejar una nota que diga “Hasta luego” pero piensas bien y sabes que la solución no es el abandono. Ahí aparece esa torta de chocolate, esas galletas, ese sanduchito triple queso, ese café con crema que calmará todas tus penas.
¿Cómo arreglarlo? Aprende a identificar las situaciones que te llevan a comer de manera inconciente. Si sabes que la hora de regreso a la casa es un caos, o que tu jefe esta en esos días que te quiere colgar por la cabeza, ten siempre cerca algo que calme tu ansiedad y no te lleve al extremo. Mi recomendación personal: chicles sin azúcar, te verde, alguna fruta fibrosa, gelatina de dieta y si necesitas de verdad romper el vidrio, chocolate negro con no menos de 72 % de cacao.

Si encajas en alguna de estas personalidades, toma nota de estos tips. Todo es planificar y adelantarse a las situaciones.
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