lunes, 21 de febrero de 2011

Post largo pre OSCAR: Transformaciones culilluas!


Este post es largo, porque tiene fotos que son importantes para que vean de lo que hablo, gócenlo como yo lo gocé escribiéndolo.
Ok, queda poquitísimo para el Oscar y empieza el maratón de tratar de ver las películas nominadas, mientras uno ve el chos con el mal doblaje y pelea contra el sueño para ver si alanzamos a ver la ganadora a mejor película después de calarse ese bojote de Oscar que no me interesan. Son días súper estresantes y debo ser sincera, me apoyo en la piratería para ponerme al día con la lista (bueno, sin Oscar en la espalda también veo películas quemadas, es así)
Ahywhoooooo, aunque mi favorita creo que salió un poco temprano al ruedo de la competencia – Inception es sin duda, en mi corazón, la mejor película del 2010- y la gente ya se ha olvidado de ella, hay dos de esta competencia que me tienen realmente emocionada. 
127 Horas fue muy buena, pero me tuve que tapar mucho los ojos porque soy muy culillua. Con respecto a la película de vaqueros True Grit. Primero, ¡es de vaqueros! Ni fan era del Llanero Solitario cuando era chiquita. Demasiado “domingo en casa de mis abuelos viendo el 4”. Guácatela. Dos, es de los hermanos Coen y si lo digo en voz alta: No soy fan de los hermanos Coen. No me parecen divertidos ni geniales. Y a lo que viene este post, sobre cambios para un papel, ellos si necesitan un cambio de imagen asap pero que carajo, son millonarios y son los hermanos Coen. Quizás me equivoco y amo la pelicula después de verla. Todo es posible en la viña del Señor.
El discurso del Rey fue finísima y de verdad que Colin Firth se merece un Oscar por ese papel. Fue el taramudo más convincente que había visto en mi vida. Creo que en dos ocasiones le pegue a mi esposo en la nuca a falta de poder estirar la mano y pegarle al protagonista pa ver si le salían las palabras. El cambio sorprendente en esta película fue que Helena Bonham Carter no parece una comiquita de terror.
Las que están de número dos de mejor película en mi lista son Black Swan y The Fighter. Ambas, implicaron para los actores cambios extremísimos en sus cuerpos para meterse en los papeles. Una cosa realmente bárbara.
Natalie Portman en Black Swan da hambre solo verla. Creo que dejó de comer cuando hizo V de Vendetta para prepararse para el rol. Ni hablar de la transformación del personaje durante la película (sin spoilers alerts) Creo que el hambre que habrá pasado para quitarle a ese cuerpecito ya chiquito 10 Kg. hace todo creíble. Cuenta la actriz que fue un año de baile, natación y muchas rumbas que dijo No para parecer esa diminuta bailarina.
The Fighter esta ahora en mis favoritas, con todo lo white trash de la familia del protagonista. Como soy niche rockera, la banda sonora me encantó. Mark Wahlberg que siempre me ha parecido cuchi, se llenó de músculos para este rol, de una manera realmente asombrosa. Cuando vean la pelí, píllense en especial la escena que cuando está con su hermano entrenando, mientras suena “Can't You Hear Me Knocking” de los Rolling Stone de fondo. Esa espalda, da miedo.

 Pero el Oscar a las transformaciones “evahhhh” se lo lleva Cristian Bale. Este pana, esta loco de bola y creo que debe tener los riñones quemados por los extremos que ha llevado su cuerpo. Mide 182 cm, se ha llenado de músculos para su interpretación de Bataman y baja todos los kilos del mundo para “la película de turno” que le toque. La primera vez que lo vi flaco como perro de rancho fue en El Maquinista. Dicen que perdió  más de 30 kilos para el papel y luego los recuperó, eso sí, en puro músculo para Batman.



Ahora perdió como 25 kilos para hacer de un boxeador adicto. El papel no puede ser más creíble porque no se como huele el crack pero seguro que ese tipo olía a esa vaina. Loquito, dientes tullidos y flaco como pocos. 


No soy para nada fan de esas pérdidas de peso extremas, y además, estamos hablando de personas que normalmente están “chévere” pero coh! Eso se llama esfuerzo y dedicación. Uno tiene que ver eso y recordarse de sus metas cada vez que le provoque llevarse una papa frita a la boca. Yo se que no nos están pagando ni nominando al Oscar, pero como dijo mi amigo Héctor (al que esta semana empiezo a entrenar online!) que quiere ponerse en forma para ser un ejemplo para sus hijos. ¿Qué más motivación que esa? En serio. Si uno se lo propone, ¡de bolas que puede!




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