sábado, 15 de enero de 2011

Oda a la cerveza


Mi amigo Juancho me dijo que se me olvidó poner en mi perfil que soy "abstemia temporal por decisión voluntaria”. Bueno, si. Amo la birra pero estoy tomándome un break de caña, cosa que asombró y hasta ofendió a muchos.
Y sí, me encanta la birra. Todo el mundo dice, “ay no, es que la birra engorda”, pues yo les digo, “no, el que engorda es uno”. Obviamente, la cerveza (así como todos los licores) tienen calorías vacías, y de hecho, hay unos cuantos que engordan más que la birra, si hablamos de su valor energético. Aquí pueden chequear una tabla donde verán que la cerveza es uno de los licores con menos calorías. Además está el hecho que esos licorcitos, nos los tomamos con refresco o juguitos llenos de azúcar que van directamente a nuestra barriga, porque es así, la “lipa” no la saca la birra, es el exceso de calorías que ingerimos. Y ni hablar de los coctelitos de jeva, esos de colores con paraguitas o pinchos hechos de cerecitas y piña. Mejor cómanse un Big Mac con papas grandes.
También está el hecho que cuando uno toma, cualquier licor, al igual que se bajan las defensas para hablar pendejadas, también se esfuma la fuerza de voluntad a la hora de comerte los pasapalos. Por eso no nos pelamos un tostico ni tostón en la rumba y nos parece una magnífica idea comernos una reina pepiada o un par de perros a las 4 de la mañana.
¿La caña ya dieta no combinan? Pues en realidad no. El alcohol hace que tu metabolismo deje de quemar grasas (tu hígado está muy ocupado limpiando las toxinas) y si a eso le sumas la retención de líquidos por la comida salada y que el ratón no te va a dejar hacer ejercicios como debes, listo, ese medio kilo que perdiste en la semana lo aumentaste al doble. Pero yo si me hecho palos. Lo que trato es de no hacerlo en la semana, y si estoy en entrenamiento fuerte, dejarlo para un solo día del fin. ¿Extremo? Puede ser, pero todo depende de tus metas. Mi vida del rock se murió, así que ya no puedo pararme enratonada un jueves y tener un día normal.
Y a pesar que decidí no tomar este diciembre, tuve un magnífico año birrero. Visité a mi hermana en Miami y tomamos cervezas buenísimas y nada de las conocidas y aguadas marcas gringas. Mi favorita, sin duda, fue la Sam Adams. 

Luego me fui a Chile donde pase 14 días tomando cervezas, una distinta cada día y ¡no las probé todas! Tienen una selección de birras artesanales, Bock, Ale, Pilsener, Lager, etc,  que no es normal. Fueron tantas que me traje un folletito del mercado para ver si me aprendía los nombres e iba tachando una a una las que probaba. Una de mis favoritas fue una de trigo, que nos tomamos en un barcito de Santiago celebrando el cumple de mi hermano.


Aquí en Caracas por supuesto que tomo Solera. Ahora me ha picado mucho el ojo la Cardenal, que estuvo rondando en el mercado hace tiempo, y tiene un sabor distinto a la clásica Pilsen. Pero la que se llevó mi corazón es la cerveza ale Destilo (Métete en su página de facebook y hazte fan!).  Es una cerveza relativamente nueva en el mercado y no es para reventarse a palos. Es para tomarse una (s) y disfrutarlas a plenitud.
Tengo dos en mi nevera, friísimas esperando a que pase mi etapa de “abstención auto-impuesta”.

1 comentario:

  1. Excelente!!!!
    Salud por eso y guardame una destilo pa´mi XD
    Chris

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