martes, 18 de enero de 2011

Menos es más? Eso espero



Ayer fui al mí vista anual al médico. Agradecí que soy una vieja loca que sale para la calle con una manzana en la cartera, un cuadernito, el Reader (si, soy vieja pero high tech) y cualquier cosa que se sume en el proceso de mi escoliosis senil. Gracias a esto me distraje las cuatro horas que tuve que esperar mi turno.
Como siempre, me pesé y ví que tenía 500 gramos menos que el año pasado. Claro, en este caso, tenía el estómago pegado al espinazo porque esa manzana estaba long gone en mi barriga, así que asumí que estaba en el mismo peso.
No es un peso malo, pero continúo con esos “dos kilitos” que no terminan de abandonar mis muslos, así que me paré este martes como si fuese lunes, con ánimo de “empezar un plan”. Voy a tratar de hacer mis 5 comidas diarias, cosa que no estaba haciendo, y a cambiar el entrenamiento: voy a hacer menos ejercicio.
Suena raro como perro verde, pero es así. Muchas veces, el exceso de ejercicio, en vez de actuar de tu lado, actúa en tu contra. Según lo que he leído, si no comes lo suficiente de las cosas buenas que debes comer, y haces más ejercicio del que debes hacer, tu cuerpo entra en ese Starvation mode, donde, temiendo que lo dejes pasando hambre, se aferra a la grasita que tienes como si no hubiese un mañana y trata de degenerar músculo, que es metabólicamente activo (el músculo es el que quema las grasas). Si no le estas dando comida al cuerpo, o haces ejercicio mas de una hora y media diario, tu cuerpo dice “ni de vaina, yo no puedo vivir así pasando hambre, me voy a agarrar de estos cauchitos-revolveras-muffintops-muslos gigantes- donde hay bastante grasa por si acaso. ¿Qué pasa entonces? Dejas de ver resultados. En mi caso no es que engordé, pero si mas de una vez me pregunto “Coño pa la fajafason que me he dado, debería estar mas dura”.
Claro, esto no quiere decir que no debo hacer ejercicio, sino que debo hacerlo, en sesiones más cortas, pero más intensas, y ahí es cuando se pone buena la cosa. Los días de pesas tengo que “tratar” de ponerle más peso a las mancuernas (hasta cierto punto, porque las pesas libres y sin asistencia pueden hacerte daño o por lo menos a mí me da miedo) y los días de “cardio” darle como alma que lleva el diablo. Nada de hacer pesas-cardio el mismo día (cosa que he hecho por años)
Entonces voy a hacer esa prueba: poner mi metabolismo a quemar más, comiendo más (los alimentos correctos claro, no más papa fritas) e intensificar mi ejercicio, pero haciendo menos. Suena terrible y ya hoy me siento rara (sólo hice brazos) pero veamos que tal.

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