viernes, 14 de enero de 2011

¿Gym o no Gym?


Me llegó un artículo de Shapefit.com donde hablan de las ventajas de ir a gimnasio vs tener un gimnasio en casa. Tiene sus puntos ininteresantes (en lo que se refiere a costos) y otros un poco exagerados (¡en lo que se refiere a costos también!)
Ellos dicen que el gimnasio en casa es mucho más caro que una inscripción en un “gym” local. Que la inversión que estos hacen en máquinas es mucho mayor y tu sólo pagas la mensualidad. Fino, mil puntos, ganaron ahí.
Por otro lado, me parecen exagerados los precios que colocan porque bien sea en Ebay, Mercadolibre o el Negocio Redondo, vas a poder encontrar maquinaria mucho más bararta. Que además, están diseñadas para tenerlas en las casas (porque no son un mamotreto que te va a ocupar media sala).
¿Cuál es el problema con esas “maquinas” de casa? Que mucha gente las compra, mas emocionado que carajito en Disneylandia, se pone ha hacer algo de ejercicios y se da cuenta que a los 20 minutos no tiene la cara de alegría que tiene la tipa que sale en la caja. Además, se fastidian de estar haciendo ejercicio escuchando musiquita fina, pero viendo el cuadro que guindó hace cuatro años en la sala, o la TV, pero ponen Globovision y les da dolor de barriga. Ygracias a todas esas personas es que luego encuentras esos aparatos baratísimos en Ebay…
Mi punto es que entre el gimnasio fuera y el gimnasio dentro de la casa, gana el que le acomode a uno. Mis hermanitos chilenos (bueno, mi hermano y su novia) están en sendos gimnasios. Mi hermano esta en uno de esos donde la gente gruñe y te mira mal y huele a perro sudado. Su chica esta en uno ultra “quico” de Santiago, donde tiene además un grupito de amigas con la que chismea y goza un puyero. Las dos posiciones son súper válidas: el ejercicio puede ser el momento para concentrarte sólo en ti, o la actividad social que además te pone en forma.
Yo hago ejercicios en mi casa, con franelas bien pinches de promoción tipo “Compras dos Pepsi y te llevas esta hermosa franela” o las que me encantaban de mi repertorio pero ya están ruñías. Tengo un banco de pesas que le he sacado la chicha, una bicicleta, un “Pilates power gym” que compro mi esposo para su espalda (y lo ruleteo yo) y además, vivo en un edificio de 18 pisos, y si todo falla, subo las escaleras con mi Ipod varias veces para hacer cardio. Yo no soy del tipo gimnasio. Aquí la gente se echa una pinta y se perfuma (¡por Dios!) para montarse en las máquinas, andan desnudos en los vestuarios mostrando sus lolas operadas y hay demasiado “gordito de gimnasio” que te quiere entrenar “de panas” (Gratis, murió en Tacoa)
Así que es decisión de cada quien. Si te da más remordimiento pagar el gimnasio y no ir que comprar un orbitrek y guindarle la ropa, tú decides. Pero lo importante, para mi, es hacer algo de ejercicio, donde sea.

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