viernes, 21 de enero de 2011
¿Cuál es tu recompensa?
Una de las cosas que más
alienta a las personas cuando están en una dieta, es el día que pueden salirse
de ella. Piensan, sueñan y hablan del día en que se puedan comer cuatro
hamburguesas, papas y helados, brownies y pan blanco con queso. Y aunque todos
los nutricionistas y expertos de fitness que yo leo hablan del “día libre” que
es genial para descansar un poco de la avena, el pollo, y para poner a tu
metabolismo a moverse, me di cuenta que fácilmente, ese día anything-goes puede salirse de las
manos. Y más que sentirte contenta por el atracón de chocolates, te da como un
guayabo. Un remordimiento más duro que si le gritaras a tu mamá (en Navidad).
Entonces decidí en otro tipo de recompensa. O premio, o retribución o lo que
sea. Puede ser algo material como hacerte las unas, pintarte el pelo o
comprarte algo nuevo. Yo pienso en lo que me voy a poner. Planifico un look con
el que me voy a ver cuando tenga mis kilos menos. Esta vez tengo unos
pantalones en mi closet que son lo mas punk del planeta. Son chiquitos y
apretados así que ni de broma voy a pensar que me van a quedar anchos eeevah, pero digamos que sueño en ponérmelos
sin que me corten la circulación. Eso, junto a una franela de Kiss que también
tengo guardada (mezclando heavy con punk porque hay que ser ecléctico) ¡voy a
ser muy feliz! Ojo, por supuesto que mi día libre sigue siendo un most en mi reto B4L pero, con los ojos
en el premio (en los pantalones, pues)
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