lunes, 11 de septiembre de 2017

Sigue este plan de acción


En estos días que he vuelto a la rutina, me han preguntado cómo hacerlo. Es decir, es fácil decir "párate y hazlo" pero nuestra mente no funciona a las órdenes dictatoriales así de rápido. Es más, parece que escondiésemos un cerebro de adolecente que dice "si por fuera" pero un rotundo "ni de broma" por dentro.

Las razones se me escapan. Fastidio, flojera, falta de motivación, sentido de preservación o un todo-de-eso-y-un-poco-mas. A veces por más que nos aprieten esos pantalones como para causarnos gangrena en algún miembro inferior, seguimos quietos como una foto esperando a la que la motivación llegue, mañana.
Pero el mañana llega y las excusas permanecen ahí, igualitas. Y ahí es cuando me preguntan, qué se puede hacer. La semana pasada les conté por Instagram un poco de mi vuelta al ruedo después de casi dos meses de fiesta (si, dos meses, si bien no fueron Spring Break la verdad es que ni hice las mejores elecciones e hice poquitísimo ejercicio). Y claro que la primera semana me costó. De hecho, hoy lunes me sigue costando (me duelen hasta las pestañas del entrenamiento mañanero).

Y muchos me dicen "claro, para ti es fácil" porque yo llevo años en esto y el "volver a la rutina" es parte de mi rutina. Es decir, asumo cuando me salgo y simplemente retorno. Pero el reconocerlo no lo hace más fácil, para nada. Pero si cada vez mi mente y mi cuerpo se prepara para lo que viene y aquí les dejo algunos tips que les pueden servir.

-Asume tus pérdidas (o ganancias). Los venezolanos decimos "asume tu barranco", es decir, no es el momento de excusarse ni pedir clemencia, ni yo no sabía, ni por qué a mí. Te saliste de tu programa/plan/dieta/entrenamiento y that's ok baby. Pero excusarnos y llorar no hace que la balanza diga "ok, te perdono, no engordaste tanto". Ya en mi caso que pasó más de una semana que llegué de viaje, ahora si me peso (no lo hago antes), me mido  y confirmo lo que los pantalones me estaban diciendo desde hace tiempo: engordé X cantidad de kilos. Y está bien. No se puede hacer más nada. Y no cambiaría ni un minuto de lo que me gocé en el viaje por unos gramos menos (bueno algunas birritas calientes que de verdad no fueron las mejores pero qué se hace, a lo hecho, pecho).

-Te planteas un plan de acción (como principiante). Esto siempre lo hago, y es que no empiezo a hacer ejercicio como Rambo huyendo de los malos. Es más, algunos entrenadores recomiendan volver al gimnasio como si estuvieses empezando de cero. Es decir, intensidad baja, poco peso, nada de 7 días seguidos en el gym. Porque lo que tenemos que evitar es ese pensamiento de "estos kilos me los quito ya" y montarse a hacer cuatro horas de spinning el lunes porque juras que te vas a ver de lujo el viernes y la verdad es que ese ánimo te dura como hasta el miércoles si es que. Poco a poco te va a ir mejor. Ey, te va a doler todo igualito, cuál es el apuro?

-Con la dieta, también. Hace tiempo le decía a mi hermana que yo no empezaba a limpiar mi alimentación la primera semana que llegaba, o el mismo día que me bajaba del avión. Porque no se, tengo otras cosas en la cabeza, ando despechada, lo quesea. Pero a la semana como que ando lista. Pero me alejo completamente de cualquier solución extrema tipo la dieta del jugo, del trocito de jamón a las 10 de la noche (en ayunas), el detox de jugo verde. Nada de eso. Como igualito de bien que como siempre pero si hago este detox (en el próximo punto)

-Hago este detox: aquí muchos se emocionarán porque van a jurar que les voy a dar una receta mágica de batido detox o una dieta o un cuento. Pero la verdad es que el detox que hago es mucho más fácil, dejo de comer pendejadas. Es decir, dejo de comer todo aquello que "me intoxicó" (pensando en que un detox es desintoxicarte de una sustancia). Si comí mucha papa frita, que lo hice, no papa frita. Si bebí mucho (que lo hice) no bebo. Si comí mucho dulce (que lo hice también) no como más dulce. Y así con todo lo que en la lista hice en exceso como sal y frituras. Y dulce he comido, pero no es el momento de desayunar con donas. Y la verdad es que no creo que todas esas cosas -grasas saturadas, masitas dulces, sodio, alcohol- sean el diablo  pero si me excedí, pues qué carajo, mejor parar un poco. Y eso es todo en el detox.


-Le das play. Esta es la parte más difícil y es lo que hablamos desde el principio. Y es la falta de ganas. Porque la verdad es que contra eso, que está en tu mente, es lo más difícil que tienes que enfrentarte. Pero no queda otra, tienes que hacerlo. Porque no hay nada, ni pastilla, ni pellizco que funcione. Muchas veces funciona es simplemente pararse y darle. Y como le estás dando poco a poco, poco a poco recuperarás las ganas. Se constante (y para eso ayuda también no gastar todas tus energías en el primer entrenamiento) y vas a ver que el martes puedes, que el miércoles también y de repente, ya es viernes. Eso es todo, no hay magia, simplemente vuelve a la rueda que tu cuerpo -sin que te des mucha cuenta- va a volver a la rutina sin tanto rollo.

lunes, 4 de septiembre de 2017

De vuelta (así no lo quieras)



Ahora sí. Después de mes y medio y un tanto de desorden, me toca volver a la rutina. Y claro que no es fácil, ni siquiera para las nerds como yo que nos encanta nuestro #Zumitodepiñaycasitagris. Es decir, por más que me encante mi rutina, a mí también me cuesta volver al orden después de un buen tiempo de relajo.

Lo bueno es que ya me se mi cuento y sé lo que tengo que hacer y cómo. Y quizás a algunos de ustedes les sirva esta guía que les voy a dar en cómodas cuotas sobre cómo volver al camino, ponle después de unas vacaciones o relajo, o descanso o lo que sea:

-Me lo tomo con calma: uno jura que uno va a llegar de un viaje, se baja del avión y empieza a comer bien y a hacer ejercicio y #Nobabyno. Yo me relajo porque sé que esa semana que llego siempre es medio rollosa. Uno llega y tiene que hacer compras, me reúno con gente que llevo tiempo sin ver, a veces tienes Jet Lag, a veces lo que tienes es una flojera eterna. Yo tengo una mezcla de todo entonces lo que hago es esperar que pasen unos días y es cuando empiezo a ponerme seria.


-Hago compras porque esa nevera lo que anda es vacía y triste.


-Empiezo a comer más vegetales: eso es lo más básico pero es que luego del festival de la grasa saturada y el carbohidrato refinado, necesito fibra y cosas verdes. Los jugos/batidos verdes los uso para justo incluir más vegetales. Ayer me tomé ese antes del desayuno, por ejemplo. O te puedes merendar uno, dependiendo del plan de alimentación que sigas.

-Le doy piano-piano con el ejercicio: es decir, no empiezo #ModoRambo porque sé que no voy a rendir. Si yo normalmente hago 45min pesas y 45min cardio, hoy hice sólo pesas (un circuito con las #kettlebelles) y luego voy aumentando porque paz que me caigo a cuentos.

-Tomo agua como camello llegando a oasis. Siempre tomo agua pero ahora trato de ser más consciente y tomar lo que me toca.

-No me peso. Bueno en este caso no me había pesado ni antes de viajar pero uno no es pendejo y uno sabe que engordó porque los pantalones te lo dicen no? Además, con el avión y el festival que les dije de carbos y sodio, lo que ando es más hinchada que el carrizo. Y no, eso a mi edad no me pasa en un día, así que me relajo y no me peso.


-Me corto el pelo porque me siento como Ringo Starr circa 1964


-Lavo ropa y creo que ese va a ser el cardio de hoy. 



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lunes, 10 de julio de 2017

Daño metabólico


Como digo siempre, al metabolismo le echamos la culpa de todo. De los rollos en la cintura, de  lo rápido que engordamos, del calentamiento globlal. De todo. Muchos decimos que tenemos el metabolismo malo, lento y otros aseguran tenerlo "dañado". Si, porque al metabolismo lo puedes dañar gracias a tus malas prácticas.

Si bien el diagnosticarse con un "metabolismo dañado" es algo que hacemos al ojo por ciento -y por supuesto- dista mucho de eso, lo relacionamos con la poca habilidad de nuestro cuerpo a darnos resultados (en este caso de pérdida de peso) a pesar de nuestros mejores esfuerzos. Y por eso digo que muchas veces lo diagnosticamos al ojo por-ciento y habría que ver bien cuáles eran esos "reales esfuerzos" antes de decir categóricamente que nuestro metabolismo se daño.  De hecho, muchos profesionales del fitness advierten que no debemos utilizar el término a la ligera. Que hay varias etapas de este proceso (compensación metabólica, resistencia metabólica y finalmente daño metabólico) y que no todo el mundo está en la "tumba metabólica". Pero pongamos el caso que tú crees que estás en esa categoría.

En el Huffingtonpost asocian al daño metabólico con el "modo hambruna" (o starvation mode) que se refiere al fenómeno de adaptación a la restricción calórica por largos periodos de tiempo. Esto se puede dar o por comer muy poquito  o por tratar de aumentar el gasto calórico con mucho ejercicio o por los dos. En la industria del fintess utilizan mucho este término, sobre todo cuando hablamos de personas que se están preparando para competencias donde el régimen de alimentación es súper estricto, van quitando poco a poco más y más alimentos y aumentando la cantidad de ejercicio para poder aumentar las metas propuestas. Pero las cosas en vez de mejorar, se detienen o empeoran.


En Bodybuilding.com nos los explican así: tu cuerpo siente la perdida de grasa -que no es el estado más natural para él - y empieza a bajar la acción tiroidea para tratar de parar la pérdida de peso. Tú, como buen militante de la causa niveles-de-grasa-bajos dices nada, ahora tengo que cortar más la comida y aumentar más el cardio para perder más grasa. Terminas en una dieta donde cuentas las rodajas de pepino que te estás comiendo y haciendo como cuatro horas de ejercicio al día. Esto en vez de ser un éxito, por supuesto que es un fracaso. Tu tiroides vuelve a bajar sus niveles de acción pero ahora también la testosterona baja, sube el cortisol, te sientes cansado y en vez de ver resultados, empiezas a ver como tus músculos dejan de verse bien lindos y hasta tienes más grasita.

Y porque Niño-de-Atoche-del-Fitness pasa todo esto? Porque tu cuerpo sabe más que el pescado frito y se adapta. El busca la homeostasis. Es decir, ponle cualquier reto, cualquier cosa que no le parezca natural, y el va a buscar la manera de cómo regularse.

Entonces tú dices "es que yo no he participado nunca en una competencia de fitness" pero resulta ser que eres la reina de las dietas yo-yo. No te pierdes un reto-detox donde sólo respiras durante tres días o comes un caldito el día que te portas bien. La dieta de los tres días, el ayuno con el ojo cerrado, la dieta del pedacito de melón en ayunas a las 10 de la noche. You name it. Las has hecho todas. Esas típicas dietas que dan resultados efectistas de un segundo pero que la alegría no llega al medio día. Porque son las típicas dietas donde pones a tu cuerpo a pasar un hambre extremo durante unos días y pierdes peso por deshidratación. Pero como no hay quema de grasa de ningún tipo, el peso solito vuelve a donde se había ido (tu cintura).

Y qué pasa después? Que nos encontramos con personas que huelen un pan y engordan, que efectivamente pueden pasar meses haciendo dietas y no pierden ni la vergüenza o esos altletas que después de su competencia fitness con grasa corporal en menos dos, quedan hinchados como el muñequito de Pillsbury .


El Huffingtonpost también asocia estos síntomas con estos daños metabólicos:
-Exceso de gas
-Hinchazón
-Estreñimiento y / o diarrea
-Baja energía o fatiga
-Aumento del hambre y antojos descontrolados
-Edema  (retención de líquidos, especialmente en piernas o tobillos)
-Ansiedad y depresión
-Aumento de peso
-Pérdida de masa muscular
-Irregularidades o pérdida de los períodos en mujeres
-Inmunidad baja, resfriados recurrentes y / o prolongados
-Trastornos del sueño
-Cambios en el estado de ánimo

Por supuesto que esto suena malísimo y es más, suena a "más nunca voy a volver a ser normal". Pero como lo dijimos antes, tu cuerpo es más inteligente que tu. El va a buscar el balance. Pero tienes que darle una mano. Aquí es donde entra el término Reverse Dieting o reparación del metabolismo. Saschafitness hizo un video explicando todos lo que tiene que ver con este proceso  y lo pueden ver aquí. También, aplicar estas técnicas te pueden dar una mano:

-Paciencia y plantéate otros objetivos: ok, quizás no quieres escuchar esto pero ahora no es el momento de plantearte "seguir bajando de peso". El tener todos esos síntomas es básicamente una manera que tiene tu cuerpo de decirte que las cosas no van tan bien como tú crees y que tienes que parar un poco. Y para mí no es el momento de seguir luchando contra tu cuerpo por "perder más peso". Es el momento de decir "ok, esto no está funcionando, me siento maluco, así que debo parar".

-Come: claro que no hablo de irte a dar un atracón en McDonals sino de comer comida real. Vegetales, proteínas magras, grasas saludables. Es el momento perfecto de llevar todo al punto de partida donde las porciones son más generosas y menos restrictivas. Si todavía ni idea de cuánto comer de cada nutriente, hay calculadoras online que te pueden ayudar pero recuerda que tu meta ahora no es "perder grasa". Así que tienes que tener cuidado con esos cálculos. Para mí lo ideal es comer con tus calorías tipo mantenimiento (o hasta un poquito más). Si, puede que engordes algo pero recuerda que estás en etapa de reparación.


-Descansa: otra vez, como estás claro que tu meta no es perder más grasa, tu ejercicio no tiene nada que ver con eso. Olvídate por unas semanas de "día de piernas" o "Cardio HIIT". Camina, muévete, pero solo con la intención de que la sangre fluya en tu cuerpo. Quizás una larga caminata te ayude más a mantener tu mente calmada que 45 minutos de alta intensidad en el gimnasio.



Fotos
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lunes, 26 de junio de 2017

FitnessFreak: eres demasiado entusiasta?


Quien me sigue por el blog o mis redes sociales sabe que me gusta esto del fitness. Es como obvio porque este blog hablo sólo de eso -aunque también echo mis cuentos de cervezas y rock- pero básicamente estoy orientada al fitness, ejercicio, comidas que me den energía y todo ese cuento.

Cuando reviso mis post de la época en que abrí mi blog veo que antes era como más nazi. Vivía buscando más tips sobre las comidas que ayudan al metabolismo, lo que tenía mucha grasa, lo que nos podía ayudar a mantenernos con la grasa corporal más bajita. Y no sé, será la edad pero ahora soy mucho más laxa.

Primero porque a estas altura sé que todo es un sube y baja y que vivir una vida "fitness" es mucho más que vivir midiendo el pollo o contando cada caloría. Que a veces engordamos y otras veces nos vemos de lujo. Que nos lesionamos, nos enfermamos y tenemos que descansar y que sí, muchas veces eso hace que nuestros objetivos queden de lado. Y que muchas veces gana la pizza y la cerveza y pierde la ensalada con atún.

También me he puesto más laxa porque cada vez veo más gente modo-borderline obsesión promulgando que la vida fitness tiene que ser nazi si o si. Que hay que buscar la versión "fit" hasta de las papas fritas, que todo el mundo entrena para concursar en una competencia fitness...Y a mi ahora eso me da como fastidio. Siempre digo que es distinto comer sano a comer para un objetivo pero tampoco nadie me paga por que deje de comerme la galleta.

Y en Verywell.com me leí un artículo finísimo que es también señal de alerta. Donde podemos ver si estamos llevando nuestra vida fitness a mucho extremo y que puede afectar hasta a las personas que nos rodean. Estas son las cosas que te pueden volver un #fitnessfreak

-Regañas a los demás: por ahí hay un dicho que reza "cada quien puede hacer de su "#$ un florero" y en esto del fitness, más. Si tu eres de esos entregados al gimnasio  y la comida sana pues buenísimo (le pusiste a tu 1$#"$ las flores que quieres) pero muchos entusiastas se sienten en el "deber" de meter a los demás en la movida. Y muchas veces sus frases empiezan con "tu deberías..." (comer esto, hacer este ejercicio). Puede que lo hagas por amor pero el comer de cierta manera y hacer ejercicio es una decisión individual. De hecho, puede que mientras más se lo empujes a alguien, más se aleje.

-Te sientes superior: yo he visto a más de uno que jura que porque hace tal ejercicio o come de tal manera, se siente un poco superior a los demás. Usan frases como "yo nunca como tal cosa", "yo siempre hago esto" normalmente luego que uno le dice un mal comportamiento (A mi me encanta la cerveza y sale uno de estos #fitnessfreak a decirme "yo NUNCA bebo alcohol". Pues la verdad es que lo que lleves a tu boca o el ejercicio que hagas no te hace mejor que nadie. Tienes fuerza de voluntad? Pues buenísimo. Quizás la persona que tienes al lado ve tu rigidez al comer más como una falla en tu comportamiento que una virtud. Buena es la gente que hace obras sociales desinteresadamente. Uno no es mejor persona por comer el pollo a la plancha en vez de frito.


-Lo sabes todo: yo creía que los hombres sufrían de una cosa que se llama "eso no es así". Cuando le planteas algo, digamos "para ir al centro comercial debes agarrar esta calle o la otra" ellos dicen "eso no es así" porque ellos tienen la solución única a todo. Bueno, los #fitnessfreak viven en "eso no es así" independientemente del sexo. Son esos que van por ahí diciendo COMO son las cosas, cómo tienes que hacer ejercicios, cómo debes comer. Son los que se meten en otras cuentas de fitness sólo para poder decirle a otro chiguiro "eso no es así". Yo creo que para perder peso hay que comer bien y hacer ejercicio, eso lo tengo claro. El proceso de cómo hacer esas dos cosas pues cada quien tiene su estilo. Yo voy a dar información de lo que sé, pero cada quien tiene el derecho de tomarla o mandarla al carrizo. Pero que fastidio cuando uno se encuentra los "eso no es así" porque sienten que saben más que el pescado frito!.

-Eres inflexible: como lo dije en la parte de ser superior, quizás a ti eso te parece buenísimo. Pero para otras personas le puede parecer un poco obsesivo. Lo que pasa es que cuando uno es muy, muy inflexible las cosas se pueden poner maluconas rapidito. Sobre todo cuando llegamos a ambientes donde no podemos controlar todo y eso, seguramente te pondrá de mal humor. Hay gente que lleva sus dietas extremas con tranquilidad pero si a ti te causa angustia ir a casa de tu abuela porque ella te quiere dar de su lasaña especial, quizás estás llevando las cosas un pelín al extremo (además, luego tu abuelita se "va" y tú te quedas sin comer más nunca su súper lasaña)

-El fitness lo es todo: al principio hice referencia a mis gustos o la línea del blog, que obviamente es de fitness. Pero yo soy mucho más que una persona que lee sobre crossfit o sistemas de entrenamiento. Lo que pasa es que los #fitnessfreak  SOLO hablan de eso. Y miren que yo entiendo ser pegada en algo porque cuando voy a un concierto de Marillion lo que escucho es eso. Pero no pierdo los papeles si alguien quiere escuchar algo más o hablar de otra banda. Si tus temas de conversación se van reduciendo sólo a la sudadera extrema o al alimento más energético, seguramente tu grupo de conversación también.

Bueno si analizamos esto, el ser un #fitnessfreak es decisión propia y claro que hay más de uno que se lo goza. Lo que recalcan en la publicación es que tu estilo de vida no debería influir en el estilo de vida de los demás. Es decir, dejemos que cada quien haga lo que quiera. Puede que lo hagas por amor pero niñito obligado no hace la tarea. Y si tu amor se torna poco a poco en obsesión, ahí puedes tener un problema.


Que recomiendo yo? (recomendación, usted es libre de tomarla o no) es que viva, coma, sude y deje vivir, comer y sudar.

Fotos
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lunes, 19 de junio de 2017

Grasa abdominal


La grasa en la barriga está seguro en el top ten de las grasas más odiadas del cuerpo. A menos que estés preparándote para ser San Nicolás o un Budda feliz. Si ese es tu sueño, finísimo tener un panzón. Pero para el resto no es cuchi tener barriga que te tapa el cinturón.

Y claro que todo el mundo acumula grasa en distintas partes del cuerpo pero hoy lunes me dio por hablar de la panza, quizás porque tengo la panza hinchada de todo lo que comí. Así que agarren nota:

-Distinguir entre hinchazón y grasa: es decir, yo tengo algo de grasa y hoy día, hinchazón. Porque comí mucho, mucha sal, dulce lo que venga. Pero no es "no me cabe el pantalón" sino inflamación normal. Cómo se combate esto? Tomando agua, moviéndote y volviendo a tus hábitos saludables. That's it, nada de detox ni un carrizo. Pero si lo tuyo es que llevas los dos últimos años con la "panza hinchada" baby salte del closet. Eso no fue nada te comiste. Eso es grasa.

-Tipo de cuerpo: hay personas que acumulan más grasita en los muslos, otros en la espalda, hasta en los brazos. Lo que se conoce como forma de manzana  es el típico cuerpo que acumula más grasita en la panza. En Prevention nos dicen que esto tiene que ver con tu familia. Si te pones a ver las fotos familiares, hay alguien a quien puedes echarle la culpa (porque nos encanta esa pendejada). Pero si bien tu abuela puede ser la máxima suprema de las formas de manzana y tu haber heredado eso en vez de su habilidad para tejer, NO es una sentencia de "ay qué carajo esto es lo que hay".  Con ejercicio y comida correcta, se controla.

-Hormonas: la revista Prevention menciona que cerca de la menopausia, hasta las "forma de pera" acumulan más grasita en la panza. Y como para allá vamos todas (si, hasta tu que tienes 20, en algún momento te agarra la menopausia) no podemos decir que la edad nos fuñó el físico. Qué se puede hacer? Levantar pesas baby y hacer ejercicios para el "core".

-Sueño loco: no hablo de esos sueños "estaba en un cuarto lleno de gente y no tenía pantalones". La grasa abdominal es amiga del sueño loco, es decir, de quien duerme poquito o mucho.  El Dailymail nos comentan que la falta de sueño propicia el aumento de peso porque nos alborota el hambre y además, ralentiza nuestro metabolismo. Y si la cosa es que duermes demasiado, las noticias no son tan buenas. WebMD señala que en un estudio, las personas que durmieron 9 o 10 horas por noche tenían más incidencia de volverse obesas. Prevention también señala que el exceso de sueño puede estar ligado a menor actividad física.

Ajá si lees todo esto y todavía dices "entonces qué hago"? Te lo resumo aquí: haga ejercicio, levante pesas, duerma lo suficiente y méntele la madre a su mamá o su abuela porque ella tenía panza también.

Foto http://gph.is/29r4yur


lunes, 12 de junio de 2017

Proteína y sus cuentos


Yo soy pro proteína. Me gusta, me ayuda a lograr mis metas y si, me gusta su sabor. Pero desde que se pusieron de moda las dietas altas en proteína, que prometen una súper bajada de peso, hacerte sentir satisfecho y una vida más linda, la gente jura que la proteína es la-salvación-a-todos-sus-problemas. Y de que es buena es buena, pero milagrosa no.

Porque para mí, una dieta debería ser más balanceadita, y dejar de lado los extremos, a menos que te lo mande tu médico. Es decir, si tienes que dejar de comer algún nutriente, que sea porque te lo mandaron, no porque te dio la gana y menos, solo por una meta estética.

Pero vamos a lo que nos interesa, que no es criticar la dieta de nadie, sino hablar de la proteína. Si, es re buena pero al rededor de ella giran tantos mitos como cuentos de camino. Y en Prevention me leí estos que están de lujo, toma nota:

-Más proteína, más músculo: es cierto que el desarrollo muscular viene de la mano de los aminoácidos que se encuentran en las proteínas. Pero no porque te comas una vaca o te bañes en proteína vas a tener mágicamente más músculo. Tienes que hacer ejercicio y el correcto: resistencia muscular. Además, como tip, exceso de macronutrientes no se acumulan como un tejido en específico, sino como grasa.

-Todas las proteínas son igualitas: no. Es cierto que casi todo tiene algo de proteína (hasta la avena, un pelín por lo menos) pero no todas las proteínas tienen los aminoácidos completos que se necesitan para alimentar el músculo. Sin arruinarle la fiesta a los vegetarianos, pasa mucho con las proteínas vegetales. No toda la proteína que tiene se digiere. Por la parte de fibra que contiene los granos, esto puede hacer más lenta la digestión de algunos aminoácidos.

-Tienes que comer proteína animal: no necesariamente. Quizás piensen que entonces hablo pa tras y pa lante pero no es así. Algunas mezclas de granos y legumbres si te brindan los aminoácidos completos que tú necesitas.

-Necesitas tomar proteína JUSTO cuando terminas tu entrenamiento: muchos piensan que si no tomas la proteína justo cuando terminas tu ejercicio, adiós luz que te apagaste. Se acaba la magia y pierdes esa oportunidad de hacer crecer tus músculos. Pero hold your horses, según un estudio publicado en el  Journal of the International Society of Sports Nutrition se encontró que tomar proteína justo después de hacer ejercicio, no hace que tus músculos crezcan más que si la tomas/comes con otra comida en el día.

-Estas cansado porque no estás comiendo proteína: así como la gente piensa que es mágica para perder peso, como que hay otro grupo que piensan que la clave de la fuerza y energía. Sentirte cansado todo el tiempo no tiene que ver directamente con tu consumo de proteína. De hecho, muchas personas que se quitan otro nutriente como los carbohidratos, se sienten igual de cansados en algún momento del día.